Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Andrés Quintana Roo
El Sol de México
5 de mayo de 2013

  * Firmó el Acta de Independencia

En 1810 acudiendo al llamado de Ignacio López Rayón se unió a sus fuerzas en Tlalpujahua para luchar por la independencia de México y, bajo las órdenes de éste, colaboró en la redacción y edición de "El Ilustrador Americano" y "El Semanario Patriótico", cuyos primeros números se formaron con tipos de madera hechos por el doctor José María Cos.

López Rayón, en Maravatío, se unió a Hidalgo, de quien fue secretario privado y luego, en Guadalajara, Jalisco, secretario de Estado y del Despacho. Con este cargo luchó por la formación de un Gobierno civil, expidió nombramientos de oidores y ministros, mandó publicar los decretos que suprimían la esclavitud y los tributos y promovió la publicación del "Despertador Americano".

En Saltillo, previendo sucesos venideros, se le designó jefe del Ejército y se le dieron instrucciones de continuar la guerra.

En esas, Quintana Roo, siendo diputado por Puebla al Congreso de Chilpancingo, y en ausencia de José María Murguía, presidió la reunión del 14 de septiembre de 1813 y firmó el Acta de Independencia, en la que se suprimió el nombre de Fernando VII y se declaró "franca y abiertamente" por vez primera la Independencia del país.

Escribió el Manifiesto de ese mismo año, en el que el Congreso explicó al pueblo

los acontecimientos, y emprendió con los otros legisladores la gira informativa por Coyuca, Uruapan, Apatzingán, Ario, Huetamo, Cutzamala, Tenango del Río, Santa Ana y Tehuacán, siempre perseguidos por los realistas y fue autor de la Constitución de Apatzingán, 22 de octubre de 1814, y a ella contribuyó Carlos María de Bustamante.

w Se casa con Leona Vicario

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador nació en la Ciudad de México el primero de abril 1789 y falleció en la misma ciudad el 21 de agosto de 1842.

Huérfana desde muy niña. Se hizo cargo de ella su tío materno Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, rico abogado realista en cuyo bufete trabajaba el pasante de leyes Andrés Quintana Roo, quien se enamoró de ella y pidió su mano. Le fue negada porque, según se acostumbraba entonces, su tutor ya la había comprometido con Octaviano Obregón y Gómez, miembro de una opulenta familia de León, Guanajuato. El tutor rechazaba, además, las ideas liberales de Leona y Andrés y éste abandonó León y se unió a las fuerzas insurgentes de López Rayón.

Leona le enviaba dinero e información que interesaba a la causa y, descubierto el arriero Mariano Salazar como el conducto que ella utilizaba, fue encerrada en su casa de la cual se fugó, huyendo al pueblo de San Juanico, en Tacuba, donde se le unieron su aya y otras mujeres quienes emprendieron camino a Tlalpujahua, donde se encontraba Quintana Roo.

Fueron aprehendidas, la reintegraron a la Ciudad de México y fue encarcelada en el convento de Belén de Las Mochas y sometida a proceso por la Real Junta de Seguridad y Buen Orden. Durante el largo interrogatorio a que fue sometida "supo responder con serenidad y sin comprometer a nadie".



w Su liberación

El 23 de abril de 1813, seis hombres a caballo, encabezados por Antonio Vázquez Aldana y Luis Rodríguez Alconedo, asaltaron el convento y rescataron a Leona, permaneciendo ocultos en la ciudad mientras las autoridades mantuvieron cerradas las garitas del

portazgo.

Al fin salieron disfrazados, ellos de arrieros y ella de negra, conduciendo un atajo de burros. Sufragaron la mordida que exigían los guardianes, y de esta manera llegó Leona hasta donde se encontraba el Congreso, contrajo matrimonio con Quintana Roo y, junto con éste y los demás diputados, viajó de un lugar a otro montada en un burro y otras veces a pie, "siempre en riesgo de caer en poder de los

realistas".

Ejecutado José María Morelos y Pavón, el matrimonio continuó errante por montes y villorios, careciendo a menudo de lo más indispensable. Su primera hija, Genoveva, nació en la cueva de Achipixtla, en Hidalgo, sin ayuda de una partera, y luego se ocultaron en el pueblo de Tlacocuapa, en la sierra de Tetlaya.



w Solicita el indulto para su esposa

Habiendo sido descubiertos por los jefes Vicente Vargas e Ignacio Martínez, insurgentes indultados, en marzo de 1818, Quintana Roo formuló a nombre de su esposa una solicitud de indulto y huyó solo; pero tres días después, al enterarse de que Leona había

sido maltratada por sus aprehensores, y temiendo que la fusilaran, escribió al comandante de Tesmalcatepec, teniente coronel Miguel Torres, pidiéndole indulto, el cual confirmó el virrey, aunque disponiendo que se exiliaran

a España.

El virrey cambió esta condición por la de arraigo en Toluca, donde vivieron hasta agosto de 1820, fecha en que se les permitió pasar a la Ciudad de México.

En 1823 nació su segunda hija, María Dolores de la Soledad. Ese año, Leona entabló juicio en contra del Consulado de Veracruz por haberle embargado sus bienes cuando andaba prófuga. Obtuvo sentencia favorable por 112 mil pesos de indemnización, pero como no pudo pagársele esa suma en efectivo se le entregó la hacienda de Ocotepec, en los llanos de Apan, con valor de 87 mil pesos, y las casas número 2 de la calle de Sepulcro de Santo Domingo y número 9 y 10 de la calle de Cocheras, valuadas en 10 mil pesos, trato que ella aceptó.



w Consumada la Independencia

Iturbide lo llama a colaborar

Quintana Roo, sorteando sus infortunios, se titula como licenciado en Derecho y se incorpora al Real Colegio de Abogados y, consumada la Independencia, Agustín de Iturbide lo llamó a colaborar con él como secretario de Relaciones Exteriores, del 11 de agosto de 1822 a 22 de febrero de 1823.

Aunque, por una exposición que circuló impresa, pidiendo absoluta libertad para legislar en materia religiosa y forma de Gobierno, fue destituido y ordenado procesar. En esa ocasión se ocultó en Toluca para no ser aprehendido.

Luego fue magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de 1824 a 1827, años durante los cuales "no hizo otra cosa que votar en contra o a favor de las decisiones de los magistrados, sin comprometerse en ningún caso, desempeñándose con excepcional honradez, valor cívico y recto juicio". Fue magistrado de la Suprema Corte hasta su muerte.



w El embajador y el acusador

En 1827 se le nombra ministro plenipotenciario de México en Londres, Inglaterra, cargo en el que está durante un año, cumpliendo, además, misiones oficiales, entre otras el arreglo de los límites con Estados Unidos, y el intento separatista de Yucatán, y a su regreso a México, en su periódico "El Federalista", acusa a los secretarios de Guerra y Relaciones Exteriores, José Antonio Facio y Lucas Alamán, respectivamente, de "haber manchado a la nación con el asesinato de Vicente Guerrero".

El Gobierno de Anastasio Bustamante mandó catear el taller de "El Federalista", recogió las formas de impresión y emprendió "una agria campaña de desprestigio contra Quintana Roo" en "El Sol" y el "Registro Oficial".

En 1836 fue electo por aclamación presidente de la Academia de San Juan de Letrán, fundada por Guillermo Prieto. Manuel Carpio, José María Lacunza, entre otros, en el colegio del mismo nombre, fundado en siglo XVI por el virrey Mendoza.



w Periodismo, literatura e historia

Desde 1810 había colaborado en el "Diario de México", donde se dio a conocer como poeta y lo leyeron los curas Miguel Hidalgo y José María Morelos y Pavón. Escribió mucho sin firmar sus textos, aunque en el periódico sí se sabía el nombre del autor cuya identidad se mantenía

en secreto.

Durante el primer periodo del Gobierno de Antonio de Santa Anna redactó "El Correo de la Federación", donde divulgó las ideas republicanas. En este medio se publicaron sus textos políticos y poéticos y su polémica con el padre Anastasio Ochoa, autor de "Poesías de un mexicano", durante la cual ambos expusieron sus conceptos sobre el arte poético: el primero defendiendo las ideas laicistas y, el

segundo, las religiosas.

Publicó, además, Justa memoria del heroísmo que en el sitio de Gerona manifestó el capitán don Felipe Peón Maldonado, hijo de la ciudad de Mérida, Yucatán, en 1810, y Discurso pronunciado en la Alameda de esta capital por el Ciudadano Andrés Quintana Roo, en 1810.

Fue muy conocido y recitado su poema "Dieciséis de septiembre de 1845", de "entonación patriótica, y corte romántico", en el que exalta la libertad y condena la tiranía.

Murió el 15 de abril de 1851, y, en 1900 fueron colocadas sus cenizas en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores, y, en 1910, trasladadas a la Columna de la Independencia, inaugurada en septiembre de ese año.

Durante los homenajes que dispuso el entonces presidente de la República, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, y que fueron exhibidos con toda solemnidad custodiados por cadetes del Heroico Colegio Militar, nada se dijo de que entre ellos estaban las cenizas de Quintana Roo. Para infortunio de la celebración, entre los restos de los héroes hay huesos de pollo, de vaca, de perros y de mujer, según confirmaron los estudios de los fósiles. La más mísera utilización de los restos de los héroes en beneficio del mandatario en turno. Vergüenza habría de darle al sujeto.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas